Sobre el Dar en Erich Fromm

DAR

Sin embargo, la esfera más importante del dar no es el de las cosa materiales, sino el dominio de lo específicamente humano. ¿Qué le da una persona a otra? Da de sí misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él –da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza–, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir; dar es de por sí una dicha exquisita. Pero, al dar, no puede dejar de llevar a la vida algo en la otra persona, y eso que nace a la vida se refleja a su vez sobre ella; cuando da verdaderamente, no puede dejar de recibir lo que se le da a cambio. Dar implica hacer de la otra persona un dador, y ambas comparten la alegría de lo que han creado. Algo nace en el acto de dar, y las dos personas involucradas se sienten agradecidas a la vida que nace para ambas.

(From, Erich, El arte de amar, Paidós, 2014, Pág. 41-42) 


*Fotografia tomada del sitio: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgFU2ZjQf4ZEtA0J-Cgz4ag6FjRGk0ncXUoi-lOHvJ2LltwRIUDC0ipLa7VVpyUbJ8l2EfYD8lDhyhKMckwI0nkBudY77aBR7QNxZy_K-D7LHebiOFlruKHG_SbTNQJOmdczWUdSyWVP8Q/s1600/dar.jpg

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